Vía Pobla FM

El fútbol reparte alegría y disgustos a partes iguales, algo que se ha visto en el último partido vivido en el Manuel Sánchez Delgado. El Diocesano y el Atlético Casarrubuelos se enfrentaban en un duelo con sensaciones bien diferentes. A los locales solo les faltaba certificar su permanencia matemáticamente y el equipo madrileño necesitaba un milagro para seguir soñando con seguir en División de Honor.

Al final pasó lo más evidente. El acierto del Diocesano cerró el partido en la primera parte y el Atlético Casarrubuelos no fue capaz de abrir la lata. La alegría se apoderó del equipo local que le quedan tres partidos de fiesta y disfrute del final de la competición, mientras que su rival querrá dejar el pabellón bien alto antes de comenzar a pensar en su regreso a la élite juvenil.

El duelo comenzó con el equipo rojillo buscando el gol rápido. Con Iván en punta los de Adolfo Senso creaban peligro en cada internada aunque Isaac estaba realmente acertado en despejar balones. Pablo Margallo también avisaba desde lejos siempre que tenía un hueco para disparar.

Al cuarto de hora llegó la mejor ocasión para los de Fede Bahon cuando Rubén se marchó de dos rivales por la derecha y colgó un buen balón a Carlos que empalmó un fuerte remate que se marchó alto por encima de la portería. Poco después llegaría el primer gol para el Diocesano en un mano a mano de Vadillo contra el portero previa combinación de Pablo Margallo y Mancha.

Diez minutos después en una jugada similar con Margallo, Iván y Jesús, acababa con éste último cayendo en el borde del área provocando una falta. A pesar de que estaba bastante escorada Pablo Margallo disparó fuerte y con el efecto suficiente para sorprender a Isaac y poner el 2-0.

Pese a la ventaja, el Diocesano siguió buscando la portería contraria y la encontró una vez más. En un córner Vadillo hizo su doblete al rematar con gran acierto en el segundo palo. Con 3-0 el partido se durmió y aunque el Atlético Casarrubuelos intentó colgar balones largos no pudo marcar.

La segunda parte difirió en cuanto al buen juego desplegado por los locales, que aunque armaron alguna jugada de calidad, sus jugadores buscaron mayores oportunidades individuales. Lo más destacable fue el debut de Juanjo, el central de quince años perteneciente a la categoría cadete.

Al final el público local y los jugadores celebraron la seguridad de otra temporada más en la élite mientras que los visitantes aplaudieron a los aficionados desplazados y se despiden de la División de Honor por la que tendrán que pelear el año que viene.